La playa que no se acaba
Son once kilómetros de arena continua hasta Nuevo Vallarta. Se camina de punta a punta sin encontrar una piedra, y al atardecer el sol se mete justo enfrente.
Es también el pueblo que tiene todo resuelto: bancos y cajeros, supermercados, farmacias, consultorios y clínicas, gasolinera, ferretería, lavandería y talleres. Se puede pasar aquí una temporada larga sin depender de Puerto Vallarta —y el hospital privado más cercano queda a diez minutos, en Nuevo Vallarta—.
- Mercado de artesanos, viernes de 9:00 a 14:00 en la calle Lázaro Cárdenas
- Zona de mariscos sobre la playa, al final de la calle México
- Malecón y capilla del centro, buenos para caminar de noche
- Clases de kitesurf en invierno, cuando entra el viento del norte